Compatibilidad
Compatibilidad de Tauro y Tauro
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Han pedido lo mismo que la última vez, en la misma mesa, y los dos están encantados. Así es, en su versión más amable, la compatibilidad de Tauro y Tauro: dos personas de tierra fija regidas por Venus que quieren que lo bueno se repita y que no necesitan que nadie las convenza de nada. Aquí no hay elementos que traducir ni ritmos que negociar, porque son idénticos; lo que hay es el doble de calma y el doble de resistencia al cambio. En esta página se explica qué se reconocen, en qué se atrincheran, cómo les va en el amor, la intimidad, la amistad, la casa y el trabajo, qué pasa con el género y qué hace que dos Tauro duren.
El reconocimiento: dos que se quedan
La tranquilidad es lo primero que se agradecen. Un Tauro está acostumbrado a que le pidan rapidez, cambios o entusiasmo por cosas que no le interesan, y de pronto encuentra a alguien que tampoco tiene prisa, que también prefiere la comida a la conversación y que se queda cuando las cosas se ponen difíciles. Venus doble hace de la relación un lugar cómodo, sensual y sin sobresaltos, donde el cariño se demuestra con platos, mantas y presencia. La contrapartida aparece con los años: ninguno de los dos ha propuesto nunca moverse de ahí.
La duplicación: la terquedad y la inmovilidad
La tradición atribuye a Tauro la obstinación, y en una pareja de dos Tauro la obstinación se multiplica. Los dos son fijos, los dos tienen razón y ninguno se mueve, así que cuando no están de acuerdo (en qué sofá comprar, en qué hacer el verano, en cómo educar) no discuten: se atrincheran, en silencio, y pueden pasar meses en el mismo punto. La ventaja es que casi siempre están de acuerdo, porque quieren lo mismo. La desventaja es que, cuando no lo están, nadie cede, y que nadie propone nunca un cambio. Funciona cuando aprenden a ceder por turnos en lo pequeño y cuando alguno de los dos, o alguien con fuego o aire en su carta, mete en la vida algo que no sea lo de siempre.
Tauro y Tauro en el amor: el placer de quedarse
Se enamoran despacio, los dos a la vez, y para siempre. Ninguno juega, ninguno tiene prisa y los dos saben, antes de decirlo, que la relación va en serio. La tradición reconoce en la conjunción de Venus una de las parejas más sensuales y más cómodas del zodiaco: se cuidan con la comida, con la casa, con el cuerpo y con una presencia que no falla. No hay celos, porque ninguno da motivos, y no hay escenas, porque ninguno las soporta. El riesgo es el que ya hemos nombrado: dos personas tan a gusto que dejan de moverse, y una relación que confunde la paz con la inmovilidad hasta que un día no queda nada que contar. La pareja funciona cuando los dos aceptan que el placer también se busca fuera de casa de vez en cuando.
En la intimidad: dos cuerpos sin prisa
La tradición atribuye a Tauro una intimidad sensual, lenta y muy física, y con dos Tauro es una de las parejas más satisfechas del zodiaco: ninguno tiene prisa, los dos disfrutan con todos los sentidos y ninguno necesita escena ni palabras. Lo que puede faltar, con los años, es la sorpresa, porque a ninguno de los dos se le ocurre cambiar nada de lo que funciona. Mejora cuando alguno se atreve a proponer algo distinto, aunque sea una vez.
Como amigos: lentos y para siempre
Es una amistad de las más fiables y más lentas del zodiaco. Dos Tauro tardan en hacerse amigos, porque los dos observan antes de confiar, y después no se sueltan. Comparten comidas largas, favores sin contabilidad y una conversación tranquila que no necesita novedades. Los dos saben que el otro estará donde dijo y a la hora que dijo. Lo que le falta a esta amistad es la aventura; lo que le sobra es la constancia.
Convivir y trabajar: la casa de la que no se sale
La casa de dos Tauro es cómoda, bonita y llena de comida, y los dos la disfrutan con la misma calma. No hay discusiones por el orden, porque los dos lo quieren igual, ni por las visitas, porque los dos prefieren pocas y buenas. El roce está en el dinero, porque los dos gastan en placer y los dos ahorran para lo seguro pero no en el mismo momento, y en cualquier cambio: mover un mueble puede llevar una negociación de meses. En el trabajo son un equipo constante y fiable, bueno en todo lo que requiera paciencia, calidad y producción sostenida; les falta quien venda y quien innove.
La mujer Tauro y el hombre Tauro
Que ella sea Tauro y él también, o al revés, no cambia nada de lo dicho, porque en astrología el signo solar habla de la persona y no de su sexo: la misma calma y la misma terquedad en los dos. Lo que sí cambia es cómo lo cuenta la gente, que llama «testarudo» al hombre Tauro y «paciente» a la mujer Tauro como si fueran rasgos distintos, cuando los dos son las dos cosas a la vez. Las diferencias reales entre dos Tauro vienen de la Luna y del ascendente, no del género.
¿Puede durar una pareja de dos Tauro?
La tradición describe un matrimonio sólido, cómodo y sensual, de los que envejecen juntos sin que nadie se lo plantee: dos personas que se casan para quedarse y que no se van por cansancio ni por capricho. Su único enemigo es la inmovilidad: la vida que se repite tan bien que deja de tener sorpresas, y una discusión sin resolver que los dos prefieren dejar donde está. Los matrimonios de dos Tauro que envejecen mejor tienen a alguno de los dos proponiendo, de vez en cuando, algo que no sea lo de siempre, y han aprendido a ceder por turnos en lo pequeño.
Lo que la tradición dice de dos Venus
La conjunción de dos Tauro se lee así en la tradición, y hasta aquí llega lo que puede decirse: si una pareja concreta durará no lo decide el Sol, sino la carta completa de cada uno (la Luna, Marte y el ascendente aportan el movimiento que dos Venus iguales no traen) y lo que hagan con ella. Por eso esta página no da porcentajes. Quien quiera seguir tiene Cómo son los Tauro para el signo por dentro, compatibilidad de Tauro para sus otras parejas, signos de tierra para su elemento y el horóscopo de Tauro de hoy para su día.
Dos Tauro saben quedarse mejor que nadie. La pareja funciona cuando también saben, de vez en cuando, levantarse de la mesa.

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Preguntas frecuentes sobre dos Tauro
¿Dos Tauro son la pareja más tranquila del zodiaco?
Probablemente, y la tradición lo respalda: en astrología la pareja del mismo signo se interpreta como una conjunción, y dos Tauro comparten la calma, el gusto por el placer y la necesidad de que las cosas duren. No discuten, no cambian y no se van. Lo que también comparten, por partida doble, es la terquedad: cuando dos Tauro no están de acuerdo, ninguno se mueve, y pueden pasar años así.
¿Se aburren dos Tauro juntos?
Pueden aburrirse sin notarlo, que es distinto de aburrirse: la casa funciona, la comida es buena, nada falla y nadie propone nada nuevo. La tradición describe una pareja que confunde la paz con la inmovilidad, y que mejora cuando alguno de los dos, o alguien con fuego o aire en su carta, mete un plan que no sea el de siempre.
¿Mujer Tauro y hombre Tauro: alguno cede?
Ninguno, y no depende del sexo: la carta es la misma para hombres y mujeres. El tópico espera que el hombre Tauro sea el «testarudo» y la mujer Tauro la «paciente», y en la práctica los dos son las dos cosas. La pareja funciona cuando aprenden a ceder por turnos en lo pequeño; en lo grande casi siempre están de acuerdo. La Luna y el ascendente diferencian más a dos Tauro que el género.
¿Dos Tauro tardan en hacerse amigos?
De las más fiables y más lentas: tardan en hacerse amigos y después no se sueltan. Es una amistad de comidas largas, favores sin contabilidad y ninguna sorpresa; los dos saben que el otro estará donde dijo. Lo que les falta es la aventura, y lo que les sobra es la constancia.
¿Es verdad que en una casa de dos Tauro nunca se mueve un mueble?
Cómoda, bonita y llena de comida. Los dos ponen el mismo gusto por lo bueno y la misma calma, y la casa es un sitio del que no apetece salir. El roce, cuando lo hay, es por el dinero (los dos gastan en placer y los dos ahorran para lo seguro, pero no en el mismo momento) y por la terquedad en cualquier cambio: mover un mueble puede llevar una negociación de meses.
¿Qué enemigo tiene un matrimonio de dos Tauro?
Mucho: dos personas que se casan para quedarse y que no se van por cansancio ni por capricho. La tradición describe un matrimonio sólido, cómodo y sensual, cuyo único enemigo es la inmovilidad, dos personas tan a gusto que dejan de moverse. Dura mejor cuando alguno de los dos propone, de vez en cuando, algo que no sea lo de siempre.